miércoles, 29 de mayo de 2013

Taller Online de Inteligencia Social




Amable Lector,

Continuando con su nuevo ciclo de talleres de prosperidad integral, la Escuela de Prosperidad Shri Sama ha creado el  "Taller Online de Inteligencia Social".

Como tu has podido apreciar a traves de mis publicaciones en esta pagina, la inteligencia social nos permite desarrollar relaciones armoniosas y duraderas con los seres de nuestro entorno. Por lo que participar en este taller te sera de gran valor y utilidad.

Para mas informacion, por favor dar clic en el siguiente enlace;

Taller Online de Inteligencia Social

A tu servicio siempre, 
Fortuna Alcocer.
Mentora de Vida y Negocios.

Fundadora y Directora de Escuela de Prosperidad Shri Sama

miércoles, 13 de marzo de 2013

Como Desarrollar Relaciones Interpersonales Armoniosas y Duraderas


El hombre es un ser social por naturaleza.  Estamos rodeados de personas donde quiera que nos encontremos; en el hogar, en el trabajo o centro de estudios, en el consultorio médico, en la parada del ómnibus, en el parque, etc.


La neurociencia ha descubierto que nuestro cerebro está diseñado para que seamos sociables. Esta es la razón por la que siempre influimos en la mente (y en el cuerpo) de los demás, al igual que los demás influyen en nosotros.

Para alcanzar prosperidad es necesario aprender a relacionarnos armoniosamente con las personas de nuestro entorno.

Sin embargo, por donde quiera que veamos podemos notar un déficit en el desarrollo armonioso de las relaciones interpersonales. De hecho, cada vez más notamos conflictos en las relaciones humanas, ya sea entre parejas, entre padres e hijos, entre colegas o compañeros de trabajo, entre amigos, socios de negocio, etc.

Este déficit trae como consecuencia la desmedida violencia y falta de paz existentes hoy en día, tanto en el núcleo familiar como social. Por ello nos urge tomar conciencia de que necesitamos aprender a relacionarnos armoniosamente con los que nos rodean, solo así podremos contribuir con la paz personal, familiar y social que tanto necesitamos.

Para lograr relacionarnos armoniosamente es preciso crear el hábito de comunicarnos efectiva y afectivamente con los demás.

Los seres humanos estamos inmersos en la comunicación como peces en el agua, generalmente nos movemos entre palabras y significados sin ser conscientes de esta dinámica. A través de la comunicación pensamos, transmitimos ideas, reflexionamos, nos expresamos, opinamos, nos peleamos e incluso nos distanciamos de lo que verdaderamente nos interesa.

Según sea la calidad de comunicación que mantengamos con una persona, dentro de un grupo (familiar, social o empresarial) así será la calidad de la relación que obtendremos. De hecho, si nos detenemos a pensar por un instante- todas las personas que consiguen un éxito sólido y un respeto duradero (ya sea en el campo laboral, empresarial, familiar o social) son personas que saben comunicar de manera efectiva -aun intuitivamente- sus ideas, propósitos y emociones.

Sólo conociendo –y practicando–  los principios de una comunicación efectiva y afectiva podemos coordinar, enseñar, aceptar, dirigir... pero sobre todo lograr un clima propicio para alcanzar lo que realmente buscamos.

Para comunicarnos efectiva y afectivamente y desarrollar relaciones armoniosas y duraderas necesitamos, en primer lugar, aprender a escuchar activamente a los demás, con el propósito de conectarnos con ellos, y de esa manera entrar en empatía con nuestro interlocutor, que no es otra cosa más que “ponerse en los zapatos del otro”.

Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar de "meternos en su pellejo" y entender sus motivos. Es escuchar sus sentimientos y hacerle saber que "nos hacemos cargo", es intentar entender lo que siente esa persona, entender su punto de vista, aunque no estemos de acuerdo, lo respetamos y podemos relacionarnos armoniosamente, por la sencilla razón de que al entrar en empatía hacemos sentir a los demás “que son importantes” “que nos interesan”, “que “respetamos su opinión o punto de vista”, aunque no estemos de acuerdo; y toda persona que se siente importante responde favorablemente a nuestros requerimientos. Toda persona que se siente escuchada está dispuesta a escuchar.

No se trata de mostrar alegría, ni siquiera de ser simpáticos, ni de aceptar o estar de acuerdo con la posición del otro. Escuchar activamente simplemente significa que somos capaces de ponernos en su lugar.

Para demostrar esta actitud podemos usar frases como: “entiendo lo que sientes”, “noto que...”, etc.

En segundo lugar, es necesario aprender a hablarles a las personas en su “propio idioma”. ¿Qué significa esto? Cada ser humano es diferente. De hecho, no existen dos seres iguales. Cada ser humano piensa, siente, actúa y reacciona de manera diferente. Asimismo, tiene prioridades, gustos e intereses diferentes que lo caracterizan. Estas características las expresa utilizando el lenguaje de manera muy peculiar, su propio lenguaje.

La segunda clave para desarrollar relaciones armoniosas y duraderas consiste en hablarles a las personas en su propio lenguaje. De allí que es necesario aprender a conocer a las personas.

Por ejemplo, para algunas personas decir “Dime a dónde vas” puede resultar ofensivo y para otras no. O, ¿A dónde vas? Puede resultar placentero para unas y para otras no, lo cual puede generar un conflicto. La única manera de evitar este conflicto y desarrollar relaciones armoniosas y duraderas es hablándoles a las personas en su propio lenguaje.

Una vez que hemos conectado con los que nos rodean y hemos entrado en empatía con ellos haciendo uso de nuestros dos oídos, ahora es el momento de expresarnos para comunicarnos efectiva y afectivamente. Y la manera de expresarnos con los demás después de escucharlos es usando el lenguaje que resuena en sus oídos, no en los nuestros.

Tenemos dos oídos y una sola boca. Por lo que la función de escuchar es doble que la de hablar. Si queremos que los demás nos escuchen, necesitamos aprender a escuchar a los demás y entrar en empatía con ellos. Luego, nuestras palabras resonarán en sus oídos cuando les hablamos en su propio idioma.

Una vez que los demás se sienten escuchados e importantes, harán lo posible por escucharnos y hacernos sentir importantes.

Te animo a poner en práctica estas dos claves para que tus relaciones interpersonales tanto familiares como sociales sean más armoniosas y duraderas. ¿Te atreves?

A tu servicio siempre,

Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Exito y Prosperidad Integral

jueves, 10 de enero de 2013

Cómo Evitar Conflictos Comunicativos Con Los Que Nos Rodean


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Estimad@ Lect@r,

¿Alguna vez has sentido que no eres comprendido al hablar o comunicarte con alguien de tu entorno? ¿Alguna vez te ha sucedido que crees que los demás no te escuchan? ¿Tus relaciones interpersonales no son como te gustaría que fueran? ¿Tienes conflictos al momento de comunicarte? ¿Crees que con fulano o zutano “no puedes hablar”?

Como lingüista, observo a menudo cómo el uso del lenguaje puede generar conflictos e interferir o facilitar el proceso comunicativo.

La mayoría de las veces cuando se genera un conflicto comunicativo se debe a que no utilizamos el lenguaje de los demás ni tampoco sintonizamos con su canal de comunicación.

Es decir, es como si uno estuviera escuchando una emisora de radio y los que nos rodean estuvieran escuchando otra emisora de radio. ¿Crees tú que pueda haber comunicación?

Para evitar conflictos comunicativos es preciso utilizar el lenguaje de los demás y sintonizar su canal comunicativo preferido. Cuando aprendemos a utilizar el lenguaje de los que nos rodean y, además, aprendemos a sintonizar con ellos utilizando su canal comunicativo, entonces evitamos conflictos y obtenemos mejores resultados de comunicación e interrelación.

Es por ello que voy a compartir contigo una clave que te va a ayudar a evitar conflictos comunicativos con los que te rodean y que al ponerla en práctica podrás mejorar tus relaciones interpersonales.

Pero antes de revelarte la clave, quiero que tengas siempre en cuenta que cada persona es diferente y que, según su tipo de comportamiento y cosmovisión, utilizará un lenguaje diferente así como también un tipo de canal comunicativo.

Y la clave para evitar conflictos es precisamente que aprendas a sintonizar con el canal comunicativo preferido de los que te rodean y les hables en su propio idioma. En otras palabras, necesitas convertirte en un camaleón lingüístico para sintonizar y estar en armonía con las personas de tu entorno.

En mi diaria observación utilizo básicamente cuatro tipos de comportamiento humano, a los que denomino azul rojo, verde, amarillo, por razones didácticas. Cada tipo utiliza un canal diferente prioritariamente, aunque todos utilizamos todos los canales en determinados momentos o circunstancias.

Debo aclarar que cuando digo canal comunicativo no me estoy refiriendo a los medios de comunicación que podemos emplear para transmitir un mensaje, como verbal o escrito, por ejemplo;  sino más bien a la manera en que estructuramos el mensaje y lo emitimos.

Estos canales de comunicación, que según el doctor Taibi Kahler  (1994), quien formuló la teoría del Modelo del Proceso de Comunicación (PCM, en inglés), son cuatro, son utilizados prioritariamente por cada tipo de comportamiento como veremos a continuación, y son los siguientes:

1. El Canal Directivo. Es aquel en donde lo que se expresa viene estructurado en forma de orden o mandato. Por ejemplo, “Dime a dónde vas”. Si lo vemos desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a un imperativo, lo cual es utilizado para dar órdenes o mandatos.

Tal vez tú seas una persona roja que utiliza frecuentemente este tipo de canal, o quizás no. Quizás alguien a tu alrededor utiliza este tipo de canal. ¿Hay alguien que siempre hable dando órdenes a tu alrededor?

Lo importante es que si tú utilizas este tipo de canal, te des cuenta quien a tu alrededor también lo usa para que lo utilices con él/ella. También podrías utilizar este canal pero de manera suave con personas del tipo amarillo que necesitan que se les dé todas las indicaciones para realizar una actividad, con lo cual te lo agradecerán.

Dado que es un tipo de canal directo, las personas verdes o azules pueden reaccionar desfavorablemente a este tipo de canal, como sentirse ofendidas, atacadas, atemorizadas o frustradas y se bloquean o “se cierran”, con lo cual se rompe el proceso comunicativo y se genera el conflicto.

De hecho, cuando escuchamos a las personas que utilizan este tipo de canal sentimos o pensamos que “se imponen” que “son de carácter fuerte”, etc.

Solo el grupo de personas rojas esperan escuchar este tipo de canal y las amarillas se nutren de él. Es por ello necesario detectar cuál es el canal de comunicación de las personas que nos rodean para evitar conflictos o problemas de comunicación familiar, social o laboral. ¡Empieza ahora!

2. El Canal Interrogativo. Es aquel en donde lo que se expresa viene estructurado en forma de cuestionamiento o pregunta. Por ejemplo, ¿A dónde vas? Si lo vemos desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a una estructura interrogativa, la cual es utilizada para requerir información o una idea u opinión.

Dado que este canal solicita información u opiniones, personas cuyo comportamiento innato está orientado a obtener información o dar sus opiniones lo utilizan para comunicarse, principalmente los verdes. Si tú utilizas este canal, probablemente esperas que los demás también lo utilicen. Es preciso detectar quiénes a tu alrededor lo utilizan y usarlo cada vez que quieras comunicarte con ellos.

Los verdes tienen una alta sensibilidad, y si te comunicas con una persona que utiliza este tipo de canal utilizando otro diferente, ella reaccionará desfavorablemente. Cerrará sus puertas al diálogo y posiblemente se genere un conflicto.

Y todo es cuestión de lenguaje. ¿No te parece?

3. El Canal Alimentador. Es aquel que satisface la necesidad de aprobación y afecto de las personas. Por ejemplo, “Siempre luces fantástica con ese vestido”. Desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a una declaración afirmativa de aprobación, lo cual alimenta o satisface la necesidad de aprobación personal y/o de afecto que muchas personas tienen o necesitan para comunicarse efectivamente.

Es muy necesario detectar quién a tu alrededor utiliza este tipo de canal para que puedas utilizarlo con él/ella y no herir sus sentimientos y desarrollar buenas relaciones.

Asimismo, es necesario detectar quién no lo utiliza, ya que en el caso que utilices este canal con alguien que no es su preferido, entonces puede generarse un mal entendido e incluso un conflicto.

Por ejemplo, si tú le dices “Siempre luces fantástica con ese vestido” a alguien que utiliza este canal y te responde “Muchas gracias” y se siente feliz, entonces la comunicación ha sido efectiva. Pero si utilizas este canal con alguien que utiliza el canal directivo o interrogativo, esta persona podría tomarlo como “Sí, claro, el mismo vestido de nuevo”, con lo cual se puede sentir ofendida, disgustada y frustrada.

Hay personas que necesitan este tipo de canal. Personas que necesitan la aprobación y afecto de los que le rodean. Para las demás personas, esta frase puede resultar conflictiva.
Estoy segura que esta información te tiene encantada y motivada a ponerla en práctica para mejorar tus relaciones interpersonales. Me alegra compartírtela.

4. El Canal Emotivo. Este canal, como su nombre lo dice, se utiliza para mantener la emoción o interés de las personas. Por ejemplo, ¡Wow, Qué bonito vestido, María! Si lo vemos desde el punto de vista lingüístico, estamos frente a una interjección y exclamación. Con ello, lo que se logra es atraer o mantener la atención o el interés de la persona con la que queremos comunicarnos. En cierta forma es como alimentarle el “ego”.

Este tipo de canal funciona muy bien con los azules, el grupo de personas que se aburren fácilmente y que necesitan mantener un contacto fresco, ligero, jovial, alegre o juguetón.

Ante esta exclamación, las personas que utilizan este tipo de canal podrían responder con un “¡lindo!, ¿verdad?” Pero si utilizamos esta declaración ante personas que utilizan otro tipo de canal, como el interrogativo por ejemplo, podrían pensar o decir, “¿Qué hay de malo en mi vestido?” y generarse un conflicto.

¡Qué divertido aprender a jugar con las palabras para evitar conflictos y comunicarnos efectivamente! ¡Qué empiece la función!

Bueno, estimad@ lector, como hemos visto hasta aquí, la clave para resolver conflictos comunicativos en el hogar, centro laboral o social es bastante simple, sintonizar con el canal comunicativo de los que nos rodean y hablarles a las personas en su propio idioma. ¿Te atreves?

A tu servicio siempre,

Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Exito y Prosperidad Integral

jueves, 20 de diciembre de 2012

Inteligencia Social: Descubriendo el Lenguaje de los Que Nos Rodean

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Estimad@ Lect@r,

En una publicación anterior mencioné la importancia de incrementar nuestra inteligencia social con el fin de lograr una mejor comunicación con los que nos rodean y desarrollar relaciones armoniosas y duraderas.

Hice hincapié en que para que podamos comunicarnos efectiva y afectivamente era necesario conocer a las personas, conocer sus prioridades, intereses y necesidades, así como también hablarles en su propio idioma, en su propio lenguaje.

En esta ocasión quiero compartir algunos alcances que nos permiten descubrir el “lenguaje” de los que nos rodean.

A través de las palabras expresadas por cada ser humano podemos darnos cuenta qué le motiva, cuáles son sus prioridades y cuáles sus necesidades. De la misma forma, podemos identificar e lenguaje que manejan.

Sabemos bien que cada ser humano es diferente. No existen dos seres iguales. Algunas personas se parecen a otras o comparten intereses comunes, pero nadie es igual a otro.

De la misma forma, los seres humanos hablan un lenguaje específico que los caracteriza y que además corresponde a su tipo de comportamiento.

Cada tipo de comportamiento tiene características, prioridades, necesidades emocionales e intereses específicos. Asimismo, tiene un “lenguaje” diferente según la cosmovisión o percepción del mundo de cada individuo.

De hecho, el Dr. Kahler en 1982 descubrió que cada persona prefiere comunicarse de diferentes formas dependiendo de su personalidad o tipo de comportamiento.

Es por ello que, para que podamos comunicarnos efectivamente, es necesario que aprendamos a hablar el lenguaje que los demás utilizan para expresar sus pensamientos y sentimientos.

Esto nos ayuda a sintonizarnos en su misma frecuencia.

Además, sea el ámbito en que nos desarrollemos, el hecho de hablar el lenguaje de quienes nos rodean, permite que nuestro mensaje sea “oído” y además se realice la acción que esperamos, ya sea en nuestra casa, en la escuela, en el centro de estudios o centro laboral, etc.

Esto es como cuando tenemos frente a nosotros a alguien que habla una lengua diferente, como por ejemplo, inglés. Si queremos que esta persona que habla inglés nos entienda y realice lo que queremos que haga, entonces necesitamos hablarle en inglés. Lo mismo sucede en el proceso de la comunicación efectiva, que es la verdadera comunicación, al fin y al cabo.

Lo curioso de conocer a las personas, es decir, de conocer su tipo de comportamiento, de personalidad y su lenguaje, permite predecir su forma de reaccionar ante diferentes situaciones o circunstancias de la vida diaria.

Ahora bien, es necesario recalcar que ningún grupo o lenguaje es mejor o peor que otro, simplemente son diferentes. Además, cada grupo tiene características, fortalezas y debilidades específicas.

Por lo general, vemos las debilidades de un ser humano en situaciones negativas o de tensión, debido a que sus necesidades no son satisfechas positivamente. Cuando las personas están en tensión, no son capaces de pensar claramente, enmascaran sus verdaderos sentimientos y muestran comportamientos predecibles negativos. Esto, por lo general, nos trae como consecuencia una incomunicación o pérdida de comunicación o entendimiento.

Cuando hablamos a las personas en su lenguaje podemos ayudarlas a que en situaciones de tensión respondan positivamente y logremos una comunicación efectiva y afectiva.
Recuerda que tu IS (Inteligencia social) y no tu IQ (inteligencia cognitiva) te cualifica para interactuar efectivamente con los que te rodean.

Ahora bien, ¿Cuáles son los tipos de comportamiento humano?

Para fines didácticos utilizaré los colores: azul, rojo, amarillo y verde, para señalar los tipos de comportamiento humano. El siguiente cuadro nos muestras algunas de sus fortalezas generales así como su forma de percibir el mundo:

Características de los Tipos de Comportamiento Humano
Tipo
Fortalezas
Percepción

Azul
creativo, espontaneo, juguetón

reacciones

Rojo
dominante, dedicado, decisivo

acciones

Amarillo
apoyador, encantador, pacificador

emociones, inacciones

Verde
cauto, competente, lógico

pensamientos, opiniones


Es necesario que identifiquemos nuestro color primario y secundario, pues eso nos ayudará a identificar el de las personas.

Y aunque la mayoría de las personas son predominantemente de un tipo, la realidad es que todos tenemos de los cuatro grupos, variando en cada una el porcentaje de dominancia, con lo cual tenemos el potencial de hablar los lenguajes de los cuatro tipos de comportamiento.

Estos lenguajes están basados en la forma cómo las personas reciben y procesan la información (o mensaje recibido).

Cada ser humano habla uno o dos lenguajes fluidamente y que corresponden al tipo de comportamiento de dominancia primaria y secundaria, y que son los que se desarrollan mejor que los otros. Esto significa que para que una persona se comunique efectivamente con los que le rodean necesita un mayor esfuerzo en hablar el lenguaje que no maneja fluidamente y que es hablado por los demás.

Por ejemplo, se espera que los estudiantes que hablan el lenguaje correspondiente a su grupo predominante y que coincide con los de sus maestros en la escuela tengan un mejor rendimiento escolar.

¿Cuál es la razón? Muy simple. Comunicación efectiva.

Si un maestro es de tipo verde y tiene un estudiante que también es verde y maneja ese lenguaje fluidamente, entonces tanto para el maestro como para el estudiante la comunicación será más simple, natural, y fluida, dado que ambos hablan el mismo idioma.

Lo mismo sucede en el centro laboral o en el hogar.

Si queremos que haya una comunicación efectiva, necesitamos aprender a utilizar el lenguaje de los demás, poniendo nuestra mejor actitud y el mayor esfuerzo, podemos lograrlo.

En otras palabras, sin importar qué lenguaje hablemos, sea azul, rojo, verde o amarillo, necesitamos descubrir y hablar el lenguaje de los que nos rodean para comunicarnos efectiva y afectivamente. Con ello podremos obtener mejores relaciones humanas y vivir en armonía y prosperidad.

Tanto padres como maestros jugamos un rol de influencia en la vida de los niños. Esta influencia durará por toda la vida. Y de la manera cómo nos comunicamos con ellos dependerá que la influencia sea positiva o negativa. Descubrir el lenguaje de los que nos rodean es imprescindible para influenciar positivamente en los demás.

Descubrir el lenguaje de los que nos rodean es incrementar nuestra inteligencia social.
¿Cómo descubrir el lenguaje de los demás?

Una manera muy fácil de empezar a descubrir el lenguaje de los demás es prestando mucha atención a lo que dicen.

Por ejemplo, las personas azules utilizan frecuentemente expresiones como “Mira”, “esto me gusta”, “esto me encanta”, “detesto/odio esto”, usan el humor, hacen comentarios como “a mí tampoco me gusta”, “eso es fantástico, estoy contigo”, etc. Para sintonizar con un azul es preciso usar el humor al hablar y/o preguntarle “¿Te gusta…?”, o usar declaraciones que le permitan expresar activamente sus gustos o disgustos.

Las personas rojas, por su parte, utilizan expresiones como “en consecuencia…”, “hablen menos”, “basta de tanta palabrería, vamos a la acción”, “la mejor acción”, “hagámoslo”, “Hagamos que suceda”. Por lo general se expresan en imperativo.  A ellos les gusta la acción rápida, así que “a poner manos a la obra sin tanto parloteo”, les oirás decir. Como maestra o padre/madre de un rojo podrías decir, “Diez minutos para hacer esto”, “Tú quieres acción, tengámosla”, etc.

Por su parte, podrás oír a las personas amarillas decir frases como “Me siento…”, “desde el fondo de mi corazón”, o referencias sobre la familia, emociones, amor, felicidad, compasión, armonía, etc. Cuando estás frente a un amarillo, es preciso hacerle sentir que te importa por quien él/ella es.

Por último, las personas verdes por lo general expresan frases como “creo”, “yo pienso”, “yo opino que…”, “Me parece”, “Nuestras opciones son…”, “deberíamos”, etc. Para comunicarte efectivamente con un verde es preciso decir, “en tu opinión, …”, “ ¿Qué piensas acerca de..?” “ ¿Tienes alguna idea acerca de…?”, preguntar información lógica acerca de ¿Quién, Qué, Cuándo, Dónde y Cómo?”.

En mi caso, aunque el color azul no predomina en mí, estoy muy familiarizada con él. Mi niño es azul y constantemente me expresa lo que le “gusta” o lo que le “disgusta”. Le encanta hacer frases humorísticas y todo lo ve juego, por lo que constantemente “jugamos”, incluso cuando le ayudo a hacer la tarea.

Mi amiga también es azul y es muy notoria su facilidad de palabra y constante uso del humor en sus conversaciones, y esa es la manera cómo nos comunicamos efectivamente. Al principio me costó trabajo aprender a usar este tipo de lenguaje, pero ahora que ya estoy familiarizada con él, me parece muy divertido.

Cada vez que un azul me rodea, ya sé que necesito poner a juego mi creatividad lingüística o, simplemente, escuchar las frases de mi interlocutor para repetírselas y comunicarnos efectivamente.

Mi relación con mi niño es bastante buena debido a que logro entrar en empat
ía y comunicarme con él usando su idioma.

Bueno, allí tienes algunas ideas con las cuales puedes empezar a descubrir el lenguaje de los que te rodean. Así que papel y lápiz.

Te recomiendo que anotes en un papel las palabras y características de las personas con las que convives a diario, sea en tu hogar o centro laboral. Identifica cada una de ellas y compáralas. Luego, empieza por usar lar mismas frases con cada una de ellas.

¿Te gusta la idea? ¿Qué opinas de hacer este ejercicio? Sé que te sentirás feliz haciéndolo, así que… ¡manos a la obra! ¿Te atreves? Si deseas puedes compartirme tu experiencia.

A tu servicio siempre,

Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Inteligencia Social

jueves, 13 de diciembre de 2012

La Importancia de la Inteligencia Social en la Comunicación Familiar Efectiva


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Estimad@ Lect@r,

Sabemos bien que la familia juega un rol importantísimo en la sociedad. Por esa razón,  es primordial que la comunicación entre padres e hijos, entre pareja, e incluso entre hermanos, sea efectiva.

La comunicación efectiva permite a las familias crecer sana y fuertemente. Contribuye a la armonía familiar, a resolver conflictos y a reforzar los lazos afectivos de sus miembros, lo cual es de suma importancia en el desarrollo del ser humano.

Y para que haya una efectiva comunicación familiar es preciso desarrollar nuestra inteligencia social.

El proceso de comunicación efectivo es un proceso de doble dirección. Es decir, es un proceso en el que intervienen dos partes, una, la emisora, la que envía un mensaje, y la otra, la receptora, la que recibe, procesa e interpreta el mensaje.

Como emisores de un mensaje necesitamos asegurarnos de que nuestro receptor nos ha comprendido, es decir, ha interpretado el mensaje en la forma en que nosotros lo queremos. Solo así estaremos realmente comunicándonos efectivamente.

¿Cuál es el rol que juega la inteligencia social?

Es necesario tomar en cuenta que para que el receptor procese e interprete el mensaje recibido apropiadamente, éste debe responder a sus prioridades y necesidades emocionales, y además ser emitido en su propio idioma, dos aspectos altamente relevantes en este proceso.

Dicho en otras palabras, al comunicarnos con nuestros hijos o pareja, necesitamos reconocer sus prioridades y necesidades emocionales primero, y luego hablarles en su idioma.

Para identificar las prioridades y necesidades emocionales de los demás, necesitamos desarrollar nuestra escucha activa. Para identificar el lenguaje de los demás necesitamos aprender a conocer a las personas. Esto es, desarrollar la inteligencia social.

Cada persona es diferente. Cada hijo que tenemos es diferente. Cada uno tiene sus propias prioridades y necesidades emocionales y maneja su propio lenguaje.

Escuchándolos activamente y conociendo qué tipo de persona son, podremos hablarles en su idioma y ser escuchados. (En una siguiente publicación hablare sobre la escucha activa).

Si nuestro receptor tiene como prioridad o necesidad emocional el afecto, los halagos, la aceptación, etc., y no se la damos, o, por desconocimiento y sin ninguna mala intención, le damos critica o sermones, por ejemplo, entonces, la comunicación es escasa, y lo peor, es que en su interior se pueden generar sentimientos adversos o negativos que lo marcarán durante toda su vida.

De la misma forma con el lenguaje. Para ilustrar pongo el ejemplo siguiente: si nuestro receptor habla chino y le hablamos en español, aun que haya escuchado nuestras palabras, difícilmente podrá procesarlas e interpretarlas (a no ser que hagamos uso del lenguaje no verbal), pero en todo caso la comunicación será nula o muy escasa.

De la misma forma, cuando hablamos a nuestros hijos o espos@, en un lenguaje diferente al suyo, no nos escuchan.

Es por ello necesario hablarles en su idioma y tratarlos según sus prioridades y necesidades emocionales. Cada ser humano es diferente. Cada ser humano piensa, siente, actúa, reacciona de manera diferente, y eso le hace tener prioridades y necesidades diferentes y “un lenguaje” diferente.

Hablarles a las personas en su propio lenguaje significa usar las palabras correctas o adecuadas según su tipo de comportamiento o tipo de persona en cada proceso comunicativo.

Cuando un padre corrige a su hijo ante un comportamiento inapropiado y éste no cambia de actitud puede existir carencia de comunicación efectiva, y probablemente de inteligencia social por parte de los padres. A veces cometemos el error de culpar a los niños de su “mal comportamiento”, cuando en realidad son los padres los que fallan.

Cuando una pareja no se “comprende”, muchas veces es solo carencia de comunicación efectiva, y, por ende, de inteligencia social. Esta carencia hace que, aunque se amen, se separen.

Cuando los hermanos pelean en casa también puede ser otro ejemplo de carencia de comunicación efectiva y de inteligencia social.

Lo relevante de esto es que la presencia o carencia de comunicación familiar efectiva nos marca para toda la vida.

En tal sentido, una comunicación familiar es efectiva cuando hay entendimiento entre padres e hijos, entre esposos, e incluso entre hermanos. Desarrollar nuestra inteligencia social implica desarrollar nuestra escucha activa así como también conocer a las personas.

Al desarrollar nuestra inteligencia social somos capaces de descubrir las prioridades y necesidades emocionales así como también el lenguaje de cada persona que tenemos a nuestro alrededor o con la cual tratamos a diario.

Cuando le hablamos adecuadamente a los miembros de nuestra familia, los lazos afectivos se refuerzan. Podemos comunicarnos mejor con nuestra pareja y con nuestros hijos, y sobretodo, podemos ayudarlos a ser mejores hombres de bien y a ser adultos exitosos.

De allí la importancia de la inteligencia social tanto para la comunicación familiar efectiva como para alcanzar la prosperidad.

¿Cómo mejorar la comunicación familiar para que sea efectiva?

Como he mencionado anteriormente, es necesario desarrollar la inteligencia social, y con ello la escucha activa y el conocimiento de las personas.

Para esto, podemos tomarnos unos minutos diarios con los miembros de nuestra familia para escucharlos.  Cuando alguien se siente escuchado también se siente amado.

Cuando escuchas a tus hijos, ellos se sienten amados, y lo mejor es que estás sentando bases para que en un futuro ellos te confíen sus sentimientos, experiencias y dificultades.

Igualmente, cuando escuchas a tu pareja, puedes descubrir sus sentimientos, necesidades, prioridades, etc.

Ahora bien, escuchar no significa estar de acuerdo con lo que los demás dicen. Escuchar es oír atentamente y con respeto. Tampoco significa dar tu opinión, a no ser que te la pidan. Pero sí es necesario mostrar tu entendimiento, es decir, mostrarte empático.

Otra manera es siendo siempre positivo. Evita agredir verbalmente, cuando quieras corregir a tus hijos. Usar palabras positivas siempre tiene mejor repercusión en las personas. Esto incluye evitar herir los sentimientos de los demás con las palabras.

Por ejemplo, si tienes un niño que necesita mucho afecto y aprobación, y tú le criticas porque cometió un error en su tarea o en su examen, le estás hablando incorrectamente.

Puedes decirle, eres muy inteligente, un error lo comete cualquiera, estoy segur@ que la próxima vez  lo harás mejor, estoy muy orgullosa de tí, te quiero mucho, etc.

Otra forma de mejorar la comunicación familiar es siendo un buen modelo. Es decir, si por ejemplo, tú quieres que tus hijos dejen de gritar, entonces tú debes dejar de gritar. Si tú quieres que tus hijos expresen sus sentimientos libremente, entonces tú debes expresarlos, hacerles conocer a ellos lo que sientes, etc.
¿Te atreves?

A tu servicio siempre,


Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Inteligencia Social

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

La Inteligencia social y el Conocimiento de las Personas

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Estimad@ Lect@r,

La Inteligencia social nos permite, entre otras cosas, conocer a las personas; es decir, nos permite conocer cómo piensa, siente, actúa y reacciona un ser humano. Esto, a su vez, nos permite comprender a los que nos rodean y, con ello, comunicarnos efectiva y afectivamente así como desarrollar relaciones armoniosas y duraderas, tanto en el hogar como en el centro laboral, empresarial o escolar.

Muchas veces nos preguntamos por qué las personas de nuestro alrededor se comportan de una manera diferente a nosotros. ¿Te has hecho esta pregunta alguna vez?

Otras veces, sus reacciones son inesperadas, que incluso nos pueden parecer incongruentes, irracionales,…

Sin embargo, estas opiniones las creamos desde un punto de vista, el nuestro.

Para entender y comprender a los demás es preciso ponernos en sus zapatos, tener en cuenta su punto de vista, sus prioridades, intereses y necesidades, "su lenguaje".

Cada ser humano tiene un motor diferente. Según su tipo de motor, piensa, siente, actúa o reacciona de diferente forma.

Esa es la diversidad individual que nos rodea. Y a mayor inteligencia social, mejores relaciones humanas construimos.

Tanto parejas como padres, maestros, autoridades, empresarios, personas de negocios, etc., se benefician de adquirir el conocimiento de las personas y de desarrollar la inteligencia social.

Puedes escoger mejor a tu pareja, y si ya la tienes, puedes entenderla mejor, comunicarte efectivamente y vivir en armonía. ¡Cuantos divorcios se podrían evitar si desarrolláramos la inteligencia social conociendo a los demás!

Los padres podrán entender mejor a sus hijos y construir buenas relaciones con ellos y ayudarlos a ser felices y exitosos de adultos. ¡Cuántos más hombres de bien habrían en nuestra sociedad si incrementáramos nuestra inteligencia social conociendo a los demás!

Asimismo, los maestros, pueden ayudar mejor a sus alumnos a adquirir los conocimientos escolares y a convertirse en personas exitosas. ¡Cuánta menor deserción escolar habría si incrementáramos la inteligencia social conociendo a los demás!

¿Y qué podríamos decir de los empresarios así como de los trabajadores de una empresa o centro laboral? Definitivamente, tendríamos un ambiente de trabajo muy favorable, mayor entendimiento entre unos y otros y relaciones armoniosas. ¡Cuánta más producción habría si desarrolláramos la inteligencia social conociendo a los demás!

Por igual, el pueblo podría escoger mejor a sus autoridades, por un lado; y, por otro, ellas podrían tratar mejor las peticiones del pueblo y tener conversaciones más provechosas con sus representantes. ¡Cuánta menor violencia y/o guerras habría en el mundo si desarrolláramos la inteligencia social conociendo a los demás!

Y si eres dueño de un negocio, conocer a las personas te permite conocer mejor a tus clientes, atenderlos como ellos esperan y obtener así mayores ganancias. ¡Cuán mejor economía tendríamos si incrementáramos nuestra inteligencia social conociendo a los demás!

Por donde quiera que veamos, conocer a las personas es sumamente beneficioso y trascendental. Cuando tú conoces a las personas, eres capaz de hablarles en “su idioma”. Y al hablarles en su idioma, eres escuchado, percibido como alguien de valor, respetado y amado. Te conviertes en un Imán de atracción, te comunicas efectiva y afectivamente, desarrollas relaciones armoniosas y duraderas, contribuyes con la paz familiar, social y mundial.

Ahora bien, ¿Cómo conocer a las personas?

Existen varias maneras de conocer a las personas. En esta oportunidad mencionaré una de ellas.

Podemos conocer a las personas escuchándolas. Así es. Cuando tú escuchas a las personas puedes identificar sus prioridades, sus intereses y sus necesidades. Podrás reconocer que sus prioridades, intereses y necesidades algunas veces se parecen a las tuyas pero en la mayoría de los casos notarás que son diferentes. Es como si hablaran otro idioma. La clave de la comunicación y de las relaciones humanas armoniosas y duraderas es reconocer ese otro idioma y hablarlo.

De allí que aprender a conocer a los demás es como aprender una segunda lengua.

Por ejemplo, si tú hablas español y frente a tí hay una persona que habla chino. Si tú le hablas en español, ¿Crees que te pueda entender? ¡Claro que no! Pero si tú le hablas en chino, ella podrá entenderte y podrás comunicarte.

Ahora bien, si te has entrenado lo suficiente para hablar chino, tu comunicación será mucho mejor a que si apenas pronuncias unas cuantas palabras. Así como al aprender una segunda lengua, una vez que has aprendido a decir frases u oraciones puedes empezar a comunicarte, de la misma forma, una vez que empiezas a reconocer el discurso de los que te rodean, vas a poder hablarles en su idioma.

Pongamos un ejemplo.

Tu pareja es del tipo de persona que tiene como prioridad la familia. Es muy probable que siempre le escuches hablar de “la (su) familia”. Si prestas oídos a sus conversaciones, notarás que ese esa es su prioridad, por lo tanto ese es su idioma. Para comunicarte efectiva y afectivamente es preciso que tú le hables en ese idioma; es decir, le hables de su familia, tu familia, o la familia en general. Por ejemplo, planear unas vacaciones “en familia” le resultara atrayente y te prestará atención.

Pero que sucede si tú no descubres su idioma y le hablas en el tuyo, que, para nuestro ejemplo, es el “amor a la naturaleza”.

Tú quieres irte de vacaciones y planeas unas vacaciones “en el campo”. ¿Crees que a tu pareja le motive? ¡Claro que no!

Tú quieres irte de vacaciones. Él/ ella también quiere irse de vacaciones, pero… las prioridades son diferentes, el lenguaje es diferente, la motivación es diferente, no hay comunicación, no hay armonía. Están hablando en lenguajes diferentes. No hay entendimiento.

La solución: incrementar tu inteligencia social conociendo a las personas.

Tú decides planear unas vacaciones en el campo para disfrutar con la familia, buscas un lugar donde toda la familia puede participar (con lo cual satisfaces la prioridad, interés y necesidad de tu pareja) y al mismo tiempo un lugar donde puedas disfrutar de la naturaleza (con lo cual satisfaces tu propia prioridad.

Luego presentas a tu pareja la opción de tomar unas vacaciones para disfrutar “con la familia”.

Como mencioné anteriormente, al escuchar a los que te rodean puedes descubrir sus prioridades, intereses y necesidades, conocerlos e incrementar tu inteligencia social.

Existen diferentes tipos de personas. Cada una tiene un lenguaje diferente.

Te motivo a que empieces a adquirir el hábito de escuchar a los que te rodean. ¿De qué hablan? ¿Qué les motiva? ¿Cuál es su prioridad? ¿Qué palabras emplean?

En la siguiente publicación continuaré compartiendo contigo otras maneras de conocer a las personas y de incrementar tu inteligencia social.

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A tu servicio siempre,
Fortuna Alcocer.